El fraude digital creció un 20 % en los últimos dos años, encendiendo las alarmas en todos los sectores, especialmente en aquellos regulados. En este contexto, garantizar la identidad del usuario durante procesos críticos como el onboarding no es solo una prioridad: es una condición para operar. ¿Por qué la autenticación biométrica se consolida como la mejor respuesta?
En Colombia, el 6,9 % de las transacciones digitales fueron catalogadas como sospechosas durante el primer semestre de 2024, lo que representa un incremento del 43,5 % frente al año anterior. Este tipo de amenazas impacta especialmente a sectores regulados como el financiero, salud o gobierno, donde un fallo en la validación de identidad no solo genera pérdidas económicas, sino también riesgos regulatorios y de reputación.
Como respuesta, cada vez más organizaciones adoptan autenticación biométrica. Esta tecnología permite validar credenciales mediante características únicas —huella, rostro, voz—, ofreciendo mayor robustez frente a métodos tradicionales vulnerables como contraseñas o tokens. Además de elevar los estándares de seguridad, cumple con exigencias normativas que demandan trazabilidad y verificación de identidad. No sorprende que el mercado global proyecte alcanzar los 171,98 millones de dólares en 2033.
Hoy, más que una mejora tecnológica, la autenticación biométrica representa una respuesta estratégica frente a desafíos de seguridad, cumplimiento y experiencia de usuario. Su capacidad de validación sólida, trazabilidad y agilidad en los procesos de onboarding la posicionan como el nuevo estándar. Frente al avance del fraude digital, las organizaciones deben migrar a soluciones que integren innovación, cumplimiento y confianza. No hacerlo compromete la continuidad del negocio.
Autenticación biométrica y onboarding digital: por qué es importante para el onboarding seguro
Verificar la identidad del usuario se ha convertido en una pieza clave para prevenir fraudes, resguardar información sensible y garantizar el cumplimiento de normativas cada vez más estrictas como KYC (Know Your Customer) y AML (Anti-Money Laundering), que hoy son fundamentales en cualquier estrategia de seguridad digital.
En este contexto, la autenticación biométrica se consolida como la tecnología más adoptada en los procesos de verificación de identidad. Según Coherent Market Insights, esta modalidad representa ya el 66,2 % del mercado global de soluciones KYC y AML en 2025, lo que evidencia su eficacia frente a métodos tradicionales. Además, el mercado global de e-KYC alcanzó los 805,8 millones de dólares en 2024 y se proyecta que supere los 3.500 millones en 2033, impulsado por la necesidad de procesos de autenticación más ágiles, seguros y automatizados. Para las organizaciones que operan en entornos regulados y altamente digitalizados, estos datos son más que una tendencia: son un llamado claro a adoptar tecnologías que no solo cumplen, sino que protegen y diferencian.
La autenticación biométrica aporta una capa extra de seguridad en este proceso, permitiendo validar la identidad de forma automática, sin depender de documentos físicos ni de verificaciones manuales, que pueden ser lentas o inexactas. Además, permite hacer esta validación en tiempo real, desde cualquier lugar y dispositivo.
Incorporar biometría desde el onboarding permite:
Reducir tiempos: registro en minutos, desde cualquier dispositivo, sin papeleo ni desplazamientos.
Prevenir suplantaciones: menor riesgo de fraude y errores humanos.
Generar confianza: la seguridad en la experiencia aumenta la fidelización.
Cumplir normativas: se alinea con marcos legales de protección de datos y exigencias sectoriales.
Adoptar autenticación biométrica no es una acción aislada. Es una decisión estratégica que posiciona a la empresa como referente en cumplimiento, protección de datos e innovación.
¿Cómo funciona la autenticación biométrica?
El funcionamiento de la autenticación biométrica se puede dividir en tres etapas esenciales:
1. Captura de datos biométricos
Durante el proceso de registro u onboarding, el sistema solicita al usuario que proporcione una muestra biométrica. Esta puede ser, por ejemplo, una fotografía de su rostro tomada en tiempo real, la lectura de su huella dactilar a través de un lector compatible o una grabación de voz.
La clave en esta fase es asegurar que la muestra biométrica sea tomada bajo condiciones controladas y seguras, con el objetivo de poder confirmar que el dato capturado proviene de una persona real y no de una imagen, grabación o intento de fraude. La captura de datos biométricos es un proceso que debe estar alineado con estándares como la norma ISO/IEC 30107-3:2023, la cual define tres niveles de intensidad de prueba para los mecanismos de detección de ataques de presentación (PAD) en sistemas biométricos. Estos niveles, 1, 2 y 3, determinan el rigor del proceso de evaluación, y los niveles más altos indican pruebas más sofisticadas y exhaustivas.
2. Extracción y codificación
Una vez capturado el dato biométrico, el sistema lo transforma en una representación digital única (en el caso de biometría dactilar, un patrón o plantilla codificada),que se almacena de forma segura. Esta representación digital única no puede ser revertida para recrear la imagen original, lo que garantiza la privacidad del usuario. Para el caso de la biometría de huella dactilar, el estándar de plantillas se encuentra definido en la norma ISO/IEC 19794-2.
En esta etapa, la inteligencia artificial juega un papel clave, puesto que se aplican algoritmos avanzados de reconocimiento que identifican con precisión los rasgos distintivos del dato biométrico, permitiendo diferenciarlo de millones de otros registros. La calidad del algoritmo y la capacidad de aprendizaje del sistema determinan la efectividad de la autenticación. Es muy recomendable que el usuario no pierda el control sobre el acceso y la autorización de uso de sus datos biométricos. Para ello, la biometría se ha venido integrando con mecanismos de identidad digital descentralizada donde tecnologías como Blockchain permiten garantizar la trazabilidad, integridad y soberanía de los datos, eliminando intermediarios y fortaleciendo la confianza en los procesos de autenticación.
3. Comparación y verificación
Cuando el usuario intenta acceder a una plataforma o completar un proceso, se le solicita nuevamente una muestra biométrica. El sistema compara esta nueva muestra con la plantilla previamente almacenada. Si la similitud supera un umbral previamente definido, se concede el acceso. De lo contrario, se rechaza o se solicita un método de autenticación alternativo. Este proceso ocurre en segundos y permite validar identidades de manera exacta, con mínimos falsos positivos o negativos, especialmente cuando se utilizan tecnologías multibiométricas o multimodales (combinación de dos o más métodos, como veremos más adelante).
Tipos de autenticación biométrica
La autenticación biométrica representa un avance significativo en la evolución de los sistemas de seguridad digital. Al aprovechar características únicas de cada individuo, esta tecnología permite establecer mecanismos de verificación más confiables y difíciles de vulnerar. Su creciente adopción responde a la necesidad de equilibrar seguridad, eficiencia y experiencia del usuario en un entorno cada vez más digitalizado, donde proteger la identidad es tan importante como facilitar el acceso.
Factores físicos
Son aquellos rasgos corporales únicos que no suelen cambiar con el tiempo y, cuando sucede, lo hacen de forma paulatina, razón por la cual, en Canadá e Inglaterra se establece una vigencia de datos biométricos en documentos de identidad no superior a 10 años (asociado a la vigencia de documentos como pasaportes y licencias de conducción). Entre los factores físicos más utilizados se encuentran:
1. Biometría por reconocimiento facial
Este tipo analiza los rasgos del rostro, como la distancia entre los ojos, la forma y largo de la nariz, la línea de la mandíbula o la forma de los labios. Es uno de los métodos más usados actualmente, ya que muchos dispositivos móviles tienen cámaras con esta capacidad. Además, permite una autenticación sin contacto, ideal para procesos 100% digitales.
2. Biometría por reconocimiento de voz
Cada persona tiene un tono, ritmo y frecuencia de voz únicos. Esta tecnología capta esas particularidades y las utiliza para verificar la identidad del usuario. Es útil en canales de atención telefónica o asistentes virtuales.
3. Biometría por reconocimiento del iris
El iris (la parte de color del ojo que rodea la pupila) tiene un patrón que es único en cada individuo. Esta tecnología es altamente precisa, aunque requiere dispositivos especializados para la captura de la imagen, y, por lo tanto, presencialidad y una experiencia de usuario más compleja.
4. Biometría por reconocimiento de huella dactilar
Una de las formas más tradicionales de autenticación biométrica. Seguramente la has experimentado si has tenido que hacer un trámite en la Registraduría o si has ejercido tu derecho al voto, en puestos de votación habilitados con este método de autenticación. Lo cierto es que cada huella tiene un patrón exclusivo, lo que permite identificar a una persona con alta fiabilidad. Muchos dispositivos móviles y lectores físicos ya lo incorporan.
Factores de comportamiento
Se basan en la manera en que una persona interactúa con los dispositivos o realiza ciertas acciones. Aunque pueden variar ligeramente, cada persona tiene patrones difíciles de imitar. Algunos son:
1. Gestos digitales
Analiza cómo el usuario interactúa con una pantalla táctil: la forma en que desliza, la presión que ejerce o la velocidad con la que navega.
2. Patrones de tecleo y escritura
Evalúa cómo una persona digita un texto: la velocidad de su dinámica de escritura, qué teclas pulsa más fuerte, cuánto tiempo deja entre una letra y otra, qué atajos utiliza. Estos patrones son únicos y difíciles de replicar.
Autenticación biométrica multimodal
Implementa la autenticación multimodal o multibiometría y permite aumentar los niveles de seguridad. Combina reconocimiento facial y voz al mismo tiempo. Esta opción es útil en procesos que requieren verificación reforzada, como aperturas de cuentas o firmas de contratos digitales.
Lidera el cambio con autenticación digital segura
La autenticación biométrica no es una promesa de futuro: es una herramienta crítica para operar con seguridad, eficiencia y cumplimiento. Su integración desde el onboarding transforma la forma en que se construye confianza y protege la identidad. Las organizaciones que adoptan esta tecnología de manera estratégica se diferencian, mitigan riesgos y se posicionan como líderes en ecosistemas digitales.
En GSE, trabajamos de la mano con entidades del sector para que sus procesos de vinculación sean 100 % digitales, sin comprometer la seguridad ni la confianza de sus clientes. Estamos comprometidos con promover una cultura digital segura, en la que las personas y las empresas puedan aprovechar al máximo la transformación digital sin miedo a los riesgos.
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